Medellín y sus prioridades, la revocatoria nos distrae

Empezamos el año con una campaña que no le sirve a nuestra ciudad: la revocatoria. Los interesados son, de un lado, una rancia clase política en cabeza del expresidente Uribe y su séquito, y del otro, el alcalde Quintero, quien siempre quiere ser el centro de atención y dar titulares de prensa, al tiempo que evade tomar con seriedad los debates importantes de la ciudad, la revocatoria no pone el foco en su mala gestión sino en un debate electoral.

El alcalde se rajó en su primer año de gobierno: el plan de desarrollo es flojísimo desde el punto de vista técnico y además muy poco ambicioso, se rodeó de lo peor de la clase política tradicional con Luis Pérez, Germán Vargas y César Gaviria como principales escuderos públicos, destruyó el diálogo social con los distintos sectores de la ciudad, se burló cada vez que pudo de sus contendores políticos mostrando su poco talante de líder y dejó a EPM en una situación complejísima, por no hablar de Buen Comienzo. Sin embargo, revocarlo sería desestabilizar aún más a la ciudad en términos institucionales en una época en la que los retos son enormes.

El 2020 nos deja profundos cuestionamientos éticos y morales sobre la sociedad que queremos construir. Antes de la pandemia el 91% de los hogares de Medellín tenía al menos 3 comidas diarias, mientras que hoy esa cifra bajó al 70% según las estimaciones del DANE. No me quedan dudas de que ese debería ser el debate más importante, el propósito más importante a trazarnos. Hoy más que nunca estoy convencido de que nuestro principal acuerdo debería ser que nadie, absolutamente nadie, se nos quede atrás. En Medellín nadie debería pasar afugias para comer, eso no deberíamos permitirlo jamás.

La revocatoria es la excusa perfecta para olvidarnos de estos asuntos. El alcalde y el uribismo se rogocijan de pensar que tendrán varios meses para hacer campaña y enfilar las baterías para las elecciones nacionales de 2022 y para las locales del 2023. Churchill decía que los políticos tienen que pensar más en la próxima generación que en la próxima elección. Razón tenía. Feliz año nuevo.

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