El show de la bici

El show de la bici

Cuando los medios publicaron que renuncié a la camioneta blindada que nos asignan en el Concejo, una tía escribió esto en el chat de la familia: “Pero mijo, si usted ya es concejal para qué va a seguir andando en bici, usted ya es alguien importante.” Y es que más que preocupaciones por mi seguridad, quedó en evidencia un paradigma de su generación, el carro es un símbolo de estatus, una muestra de poder más allá de ser un medio de transporte.

Para muchos, la medida del éxito durante años ha sido tener carro, casa y beca, un sueño que la clase media de países en desarrollo recientemente ha podido alcanzar, llevando a las ciudades a la pesadilla que significan la creciente contaminación del aire, las congestiones eternas y el vano esfuerzo por aumentar las vías al mismo ritmo que aumentan las ventas de vehículos motorizados.

Hace tres años la ciudad se puso como meta que para el 2030 al menos el 10% de los viajes en la ciudad sean en bicicleta. Sin embargo, según las Encuestas Origen Destino de 2012 y 2017, en esos cinco años apenas avanzamos de 0.66 a 1.01 el porcentaje de viajes en bici. Además, también para el 2030, se trazó la meta de llegar a una red metropolitana de casi 500 kilómetros de ciclorrutas. Faltan 10 años y contamos con poco más de 100 kilómetros, el anterior Alcalde incluso incumplió la meta de 80 kilómetros que se fijó en su Plan de Desarrollo, parece que las aceras y ciclorrutas nunca son prioridad de los gobiernos, pero sí los grandes intercambios viales.

Así pues, luchamos contra un sueño cultural que se construye desde pequeños, un estudio sobre las representaciones sociales y los automóviles en Medellín que hicieron Felipe Vallejo y Zulima López, resalta la dificultad de romper con el sueño de tener un carro particular, teniendo en cuenta que desde niños los vehículos hacen parte esencial de nuestros juegos y videojuegos, afiches, cuadernos y películas, y actúan como una representación del éxito económico y de la libertad.

La nueva Alcaldía dice estar comprometida con lograr las metas que tenemos, así lo han expresado Daniel Quintero y el Secretario de Movilidad, Carlos Cadena. Si nosotros, figuras de poder, le mostramos a la ciudadanía que no es denigrante ni un fracaso andar en bicicleta como medio de transporte, habremos contribuido a romper el perjudicial imaginario del carro.

Un periodista me dice en Twitter que esto que hago es puro espectáculo ¿Es un show? Quizás sí, pero es justo lo que necesitamos para ganarle a la espectacularidad del vehículo particular, a su vigorosa publicidad y a su poderosa asociación con el éxito. Porque de nada serviría la infraestructura para la bicicleta y el peatón si no viene acompañada de un cambio cultural.

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